Que es la medicina chamanica

Plantas chamánicas

Este estudio sobre los aspectos terapéuticos de la medicina chamánica diferencia los enfoques antropológicos utilizados en el siglo XIX y principios del XX de los enfoques contemporáneos desarrollados desde el n Asia Central hasta el Este. Además de revisar las principales obras sobre la práctica chamánica, este estudio tiene en cuenta datos menos conocidos sobre las prácticas chamánicas contemporáneas en Nepal. El chamanismo abarca creencias cosmogénicas especiales. Desde el punto de vista biológico, el trance chamánico, al igual que diversas técnicas de curación, plantea interesantes cuestiones sobre la implicación de determinadas regiones cerebrales en el desarrollo de factores mentales que pueden generar síntomas somáticos. Desde el punto de vista terapéutico, muestra la importancia del manejo de los factores sociales y psicoafectivos. El actual resurgimiento del chamanismo podría señalar el renacimiento de las identidades étnicas perturbadas. El chamán y el médico ocupan posiciones simétricas e inversas. El chamán es un maestro en la gestión de los determinantes sociales y psicoafectivos de la salud. Hasta ahora, el médico puede haber tendido a pasar por alto el lado humano de la enfermedad.

Conservatorio de conocimientos chamánicos

El chamanismo es una práctica religiosa que implica a un practicante (chamán) que interactúa con lo que cree que es un mundo espiritual a través de estados alterados de conciencia, como el trance[1][2] El objetivo de esto suele ser dirigir espíritus o energías espirituales al mundo físico con el fin de curar, adivinar o ayudar a los seres humanos de alguna otra manera[1].

Las creencias y prácticas clasificadas como «chamánicas» han atraído el interés de estudiosos de diversas disciplinas, como antropólogos, arqueólogos, historiadores, estudiosos de la religión, filósofos y psicólogos. Se han producido cientos de libros y artículos académicos sobre el tema, y una revista académica revisada por expertos se dedica al estudio del chamanismo.

En el siglo XX, los occidentales no indígenas implicados en movimientos contraculturales, como los hippies y la Nueva Era, crearon prácticas mágico-religiosas modernas influenciadas por sus ideas de diversas religiones indígenas, creando lo que se ha denominado neochamanismo o movimiento neochamánico[3]. [3] Ha influido en el desarrollo de muchas prácticas neopaganas, así como se ha enfrentado a una reacción violenta y a acusaciones de apropiación cultural,[4] explotación y tergiversación cuando observadores externos han intentado practicar las ceremonias de culturas centenarias a las que no pertenecen, o representarlas[5].

Fundación de estudios chamánicos

Tanto la psicoterapia occidental como los sistemas de curación chamánica indígena han utilizado drogas o plantas psicoactivas para la curación y la obtención de conocimientos (denominados «diagnóstico» o «adivinación», respectivamente). Aunque existen similitudes superficiales entre la psicoterapia asistida por psicodélicos y la curación chamánica con plantas alucinógenas, hay profundas diferencias en la visión del mundo y las concepciones de la realidad subyacentes. Se revisan cuatro paradigmas: (1) la psicoterapia psicodélica dentro del paradigma occidental estándar: en este caso, la droga se utiliza para amplificar e intensificar los procesos de autoanálisis y autocomprensión internos; (2) los rituales chamánicos de curación y adivinación, que implican principalmente que el chamán o curandero tome la medicina para poder «ver» las causas de la enfermedad y saber qué tipo de remedio aplicar; (3) las ceremonias religiosas populares sincréticas, en las que el objetivo parece ser una especie de vínculo comunitario y de culto de celebración; y (4) los «rituales terapéuticos chamánicos híbridos», que incorporan algunas características de las dos primeras tradiciones. Hay dos puntos en los que la cosmovisión de las ceremonias chamánicas e híbridas difiere radicalmente de la cosmovisión occidental aceptada: (1) la creencia y la suposición (en realidad, la percepción) de que existen múltiples realidades («mundos») que pueden explorarse en estados ampliados de conciencia; y (2) la creencia de que los «espíritus», los seres que uno encuentra en sueños y visiones, son tan reales como el organismo físico.

Llamada chamánica

Los nombres pueden variar -médico, brujo, santón, profeta-, pero el concepto de chamán, alguien que utiliza el trance para entrar en comunión con lo sobrenatural y efectuar cambios en el mundo real, atraviesa prácticamente todas las fronteras culturales.

Al menos una parte de la respuesta está en la forma en que los seres humanos -desde las tribus de cazadores-recolectores de la selva tropical hasta las personas que viven en una ciudad moderna- están programados para pensar en el mundo y en otros seres humanos, afirma Manvir Singh, estudiante de posgrado del Departamento de Biología Evolutiva Humana de la Escuela de Posgrado de Artes y Ciencias, cuyo artículo se publicó en Behavioral and Brain Sciences.

El artículo de Singh, junto con más de dos docenas de comentarios de investigadores de diversos campos, sostiene que el chamanismo se desarrolla a medida que los especialistas compiten para proporcionar servicios mágicos a su comunidad. El resultado es un conjunto de tradiciones que piratea los prejuicios psicológicos de la gente para convencerla de que puede controlar lo incierto.

«La teoría es que hay cosas importantes sobre las que realmente queremos tener control: llamar a la lluvia, invocar a los animales, curar enfermedades», dijo. «En todo el mundo, la gente cree que estos resultados importantes e inciertos están influenciados por fuerzas invisibles: dioses, brujas, sus antepasados, hadas, etc. Pero un chamán dice: ‘Puedo controlar eso. Puedo hablar con las hadas. Puedo ver señales de brujas. Puedo ser poseído por un dios o hablar con ellos'».